9 septiembre, 2016

CONSEJOS PRÁCTICOS

PLANIFICAR EL CAMINO

Información de la fuente

Para planificar el Camino de Santiago hay que tener en cuenta:

  1. Como se va a realizar: a pie, caballo, bicicleta.
  2. Qué Camino se va a recorrer.
  3. De cuánto tiempo se dispone.
  4. Dónde se desea iniciar el camino.
  5. Época del año para realizarlo.
  6. Edad y estado físico.

Dónde y Cómo Obtener la Credencial.

La credencial del peregrino es un documento que se entrega a los peregrinos que quieren recorrer el camino a pie, en bicicleta o a caballo, y es necesario para obtener acceso a los albergues y para obtener la Compostela. Se puede solicitar con antelación en cualquier asociación de amigos del camino, o bien en la parroquia de nuestra población. También se entrega en algunos albergues de localidades donde es habitual empezar el camino, como Roncesvalles, Montserrat, Logroño, etc. Ya en el camino, este documento sólo tendrá validez si está debidamente datado y sellado. Por lo tanto, a lo largo del recorrido hemos de solicitar que nos pongan el sello y la fecha allí donde pernoctemos.

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Ya en Santiago, la oficina de atención al peregrino nos expedirá la Compostela si hemos hecho los últimos 100 km a pie o 200 en bicicleta. Se trata de un documento centenario que acredita haber realizado el camino. Hay dos tipos de Compostela, dependiendo de si el camino se ha hecho por motivos religiosos o no.

RECOMENDACIONES

Antes de comenzar la peregrinación es recomendable hacerse un chequeo médico y, entrenar caminando o pedaleando distancias cada vez mayores en días sucesivos.

Otras recomendaciones:

  • Si se viaja de noche, no olvidar usar reflectantes.
  • Si se camina por carretera, circular siempre por el arcén del lado izquierdo.
  • Evitar crear grupos en la calzada.
  • Hacer siempre caso de las recomendaciones de la Organización, Guardia Civil, Policía y Cruz Roja.
  • Los Servicios de Socorro de la Cruz Roja realizan una importante labor sanitaria. Deben utilizarse sólo en caso de verdadera necesidad. Para aquellas lesiones o accidentes que se pudieran sufrir durante la marcha se aconseja consultar al personal previsto al efecto por la organización.
  • Cuidar la limpieza de los locales de descanso y procurar ser respetuoso y amable con la población.
  • En casos de agotamiento por el calor: Colocar a la persona en sitio fresco y darle de beber líquido abundante (en un litro de agua, disolver media cucharadita de bicarbonato y una de sal). Si aparecen calambres acusados, aumentar la cantidad de sal.
  • Es fundamental llevar botiquín que debe comprender de: vendas, gasas y esparadrapo para vendar los tobillos ante un esguince, antisépticos y desinfectantes para las ampollas, micóticos para tratar la micosis (hongos), y antiinflamatorios.

LESIONES

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Las lesiones más habituales del peregrino son las que afectan a las articulaciones (esguinces y artritis traumáticas), y las que afectan a los pies (rozaduras y ampollas).

Esguinces: Podemos evitar los esguinces de tobillo si utilizamos botas que nos lo sujeten y, por supuesto, cargar con el menor peso posible. Una vez producido el esguince, si no hay rotura del ligamento, la aplicación de hielo sobre la parte dolorida y un día o dos de reposo suelen ser suficientes. También puede ayudar el tomar algún antiinflamatorio. Un esguince tipo II (con rotura parcial o total del ligamento) nos echa del Camino y nos manda a casa sin remedio.

Artritis Traumática: Contribuyen a la aparición de estas lesiones las etapas excesivamente largas, los descensos prolongados y el cargar una mochila excesivamente pesada. Podemos tratar de evitar la aparición de la artritis traumática programando etapas no excesivamente largas y limitando al máximo el peso que carguemos en la mochila. Una vez producida la lesión, tratarla con antiinflamatorios y frio local.

Rozaduras: No suelen representar un problema serio, aunque suelen ser dolorosas. El calzado demasiado ajustado también puede producir molestias a nivel de las uñas (las famosas “uñas negras”), que serán causa, al final de la pérdida de la uña. La prevención de estas lesiones se limita a la correcta elección del calzado, desechando aquél que nos quede demasiado apretado. Las heridas producidas por rozadura únicamente requieren una higiene cuidadosa para evitar su infección: limpieza y protección.

Ampollas: Generalmente acompañan al peregrino desde el segundo día de caminata o incluso desde el primero. Representan la lesión “peregrina” más frecuente y la que más disgustos nos suele dar. La prevención de las ampollas depende de la fórmula que adapte cada peregrino, pero existen varios sistemas de prevención:

Calzado: el pie no debe quedar “suelto”. El calzado debe ajustar lo mejor posible, sin llegar a apretar en ningún sitio (peligro de rozaduras o llagas).

Preetapa: limpieza escrupulosa de los pies. Untarlos bien con vaselina.
Caminando: procurar parar cada dos horas para descansar un poco. Nos quitamos las botas y los calcetines y aireamos los pies un poco. Si podemos meterlos en agua fría, todavía mejor.

Postetapa: nada más llegar al alojamiento nos quitamos las botas y los calcetines y nos dedicamos a la higiene de los pies. Es bueno sumergirlos en agua fría un buen rato y después darnos una buena friega con alcohol de romero.