LEYENDA DEL PUENTE DEL PERDÓN – RASCAFRÍA

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LEYENDA DEL PUENTE DEL PERDÓN

Audio en español: Natalia Giles Batalla

En el siglo XIV el valle de Lozoya pertenecía al Concejo de Segovia. Debido a la aspereza de su vegetación y de sus pinares, además de su difícil acceso, era terreno idóneo para grupos subversivos de moriscos, malhechores y maleantes que hacían sus pillerías por estas tierras. Ante esta incontrolable situación, en las villas que crecieron después de la reconquista, los Reyes decidieron agilizar la administración de la justicia delegando parte de sus poderes en unos milicianos llamados «quiñoneros».

Estos quiñoneros podían juzgar y administrar justicia en este territorio inmediatamente, e incluso la pena máxima, sin necesidad de consultar con la corte. Las ejecuciones se cumplían en una casa denominada «Casa de la Horca», situada a cinco kilómetros aproximadamente del Paular. Antes de partir a la mencionada casa se les revisaba la sentencia a los reos; a algunos de ellos se les concedía el perdón pero sin que lo supieran todavía. Se continuaba el camino y cuando llegaban al puente, soltaban a los que habían sido perdonados, y cruzaban el río en libertad.